nubes de tipo alto cúmulos

Fontenay Canson 300g grano satinado 36x48cm
 Pintar cielos es, principalmente, pintar nubes, pues salvo puestas de Sol, ésas son las protagonistas de gran parte de la superficie del papel soporte de acuarela cuando trabajamos paisajes, ya sean naturales o urbanos.


Si estamos trabajando sin mayor compromiso de reflejar objetos principales en el paisaje, podemos fijar nuestra composición en los cielos.

Los cielos se deben pintar siempre en húmedo, mojando con agua la parte del papel que ocupará nuestro cielo y soltando mucho color sin miedo.

Si el cielo va a ser sólo azul, procura variar con dos o tres tonos de azul la superficie a colorear, poniendo los azules más cálidos en las zona más próximas a nosotros, es decir, arriba.




En el caso que nos ocupa, pintaremos nubes tipo cúmulos, que son nubes algodonosas, que al representarlas elevadas son algo difusas y parecen pequeñas cada una de ellas.

Se pintan quitando color a la superficie inundada de azules mediante la aplicación por tamponado (contacto sin desplazamiento lateral) de un trozo de esponja natural o artificial (de baño) levemente humedecida, papel secante, o simplemente papel de celulosa de uso higiénico personal.

Hemos terminado la acuarela poniendo en primer plano un paisaje anodino con una estrecha gama de color para no distraer en exceso la contemplación de la parte central de esta acuarela.

cielos nubosos

Fontenay 100% algodón 300g. grano satinado 50x35mm
Esta actualización sobre cielos nubosos se corresponde con una de las acuarelas rápidas realizadas con motivo de una de las salidas pictóricas que realizamos los acuarelistas de mi ciudad.

La salida ha sido a la localidad próxima de Alcalá de Guadaíra, en la que existe una fortificación sobre un cerro próximo al curso de este río afluente del Guadalquivir.

Afortunadamente la mañana se levantó nubosa, siendo el primer día nublado de este otoño, todavía seco.

Aunque duró poco el día nublado pude tomar este apunte con relativa rapidez.

Prescindí totalmente de las reglas de la composición porque me interesaba fundamentalmente plasmar las nubes que coronaban la torre principal del recinto amurallado y no presté, quizas, la atención suficiente para componer el cuadro.

El cielo nuboso se realiza mojando el papel previamente y soltando color, primero algo de siena natural o amarillo de Nápoles por las zonas que deben quedar luminosas y posteriormente, alrededor de éstas, colocando diversos azules unos más cálidos que otros, según la proximdad y altura respecto del observador.

Para estas aguadas funciona mejor el papel con gran porcentaje de algodón que los de celulosa.

El papel utilizado en esta ocasión lo ha sido por su reverso, para evitar un grano que personalmente no es de mi agrado, por lo que por la vuelta funciona como si de uno de grano satinado se tratase.

Esta acuarela podrá ser referente posteriormente para un desarrollo más pausado de un trabajo sobre la misma temática.

el cielo en acuarela




Canson MixMedia 300g 100% celulosa 30x21cm
Vivo en una ciudad que se caracteriza por su luz y por qué no decirlo, por su calor estival.

Sus cielos estám límpidos la mayor parte del año, sobre todo en verano y con frecuencia en otoño y en primavera.

El aparato nuboso por tanto es escaso y, si no lo fuera, pintar mi ciudad en días nublados y oscuros es cuando menos algo chocante, por lo tanto no estoy muy acostumbrado a usar el cielo como objeto principal de mi composición.

Y esta es la clave principal cuando se pintan cielos, decidir si va a ser el objeto principal de nuestra composición o por el contrario nos deberemos fijar en algún objeto paisajístico antes que en la bóveda celeste.

Bajo la técnica de la acuarela debemos aplicar color sin pasar y repasar en exceso la zona donde lo aplicamos ya que su agrisamiento por efecto de la mezcla es más rápido que en cualquier otra técnica.

Se podría reconocer a un  acuarelista más o menos inexperto solo por la forma en que desarrolla una escena con cielo.

El ejercicio que propongo en esta primera actualización celeste es por tanto el trabajo paso a paso de un cielo simple "monocolor" sin aparato nuboso.

Sobre papel de acuarela soltaremos agua y con el papel humedecido aplicaremos un azul con cierta intensidad.

En este caso la dirección de la pincelada es importante: ha de ser horizontal.

Al final de este paso la zona pintada debe quedar uniforme de intensidad de color y homogénea ya que hemos aplicado un solo color.



Sin dejar que se seque tendremos que conseguir un degradado para conseguir que en el horizonte resulte más claro , es decir, con menos color por lo que el blanco del papel deberá "respirar" más.

La forma más fácil de conseguir este degradado, como estamos trabajando sobre una superficie algo inclinada, consiste en invertir la hoja de papel, inclinar un poco más la superficie de trabajo y dejar que el color "resbale" hacia abajo, o sea, sobre la zona superior de la composición.

Una vez realizado este paso deberemos olvidarnos de esta zona y procurar no tocarla más.



Las dotes de observación son aquí importantes ya que el cielo ni es de color uniforme, su claridad varía según la zona, ni por supuesto es azul celeste monocolor, sino matizado, según la incidencia de los rayos solares.

Una aproximación a un paisaje imaginario puede realizarse a partir de este cielo en la imagen que encabeza esta actualización.

¿qué color tiene el cielo?

Si el cielo no va a constituir el objeto principal de nuestra composición, hay que huir de proporcionarle algún blanco, que deberemos dedicar a las zonas de mayor contraste.

Guarro 240g 60% algodón grano grueso 50x35cm

En el caso que el Sol no lo tengamos frente a nosotros, es decir, que no estemos pintando a  contraluz, el cielo lo representaremos de color azul y tendremos que dar un color base al papel en aquellas zonas luminosas de la bóveda celeste para que no aparezcan blancos netos, que como he indicado reservaremos para los objetos principales que deberán estar más contrastados.

Las sombras de los objetos representados nos indicarán la posición oculta del astro solar.

Si intentamos "acuarelar" un paisaje a contraluz, entonces nuestro cielo no será azul, deberá ser representado con colores cálidos, anaranjados o rojizos y, si la atmósfera está "pesada", incluso sienas tostados.

Montval 300g celulosa 50x35cm



El color azul, en su caso, matizará entonces algún pico superior de nuestra acuarela para no olvidarnos que se trata precísamente del cielo terráqueo lo que estamos pintando.

apunte de paisaje marino pintado con colores cálidos

Viajando a Cádiz para realizar una visita veraniega a unos amigos en su casa de vacaciones pude realizar un apunte rápido en la sobremesa de la cena como señal de agradecimiento por el trato recibido.

Además algún seguidor me ha preguntado sobre la realización de una "marina" con colores cálidos.

Así que he planteado esta acuarela con la doble finalidad expuesta.



Guarro 240g 60% algodón 50x35 mm.


Para aquellos que les resulte familiar el "skyline" de esta ciudad reconocerán la vista, pero les resultará extraña la iluminación del atardecer, que la he dispuesto justo en sentido contrario por mero efecto compositivo.

Los colores cálidos predominan sobre los fríos, o sea, rojizos sobre azules.

ejercicio de composición y un solo color

Realizar ejercicios además de ser un entretenimiento rápido suele aportar algo de destreza, necesaria siempre cuando abordamos trabajos de mayor envergadura.

El caso que presento a continuación, está realizado exclusívamente con el color siena tostado y permite dos aprendizajes:

El control del agua viendo la intensidad de color resultante y anteriormente el estudio de la composición, factor de los más difíciles de aprender en mi opinión.

Arches 300g 100% algodón 30x24 cm.

Ya hice algunos meses atrás una actualización sobre este tema y a ella me refiero:



Entresaco algunos comentarios que allí hice:

Hay también otro aspecto importante que no he leído en ningún libro pero que me parece importante y es ocupar la posición del observador, para preguntarse qué espera ante la visión del cuadro.

Es por eso que hay que que diseñar una estrategia para que el espectador observe el cuadro.

Este espectador debe, de forma  inconsciente, ser dirigido a través de la superficie que esté mirando.

Y es el artista creador de la obra el que debe crear un paseo virtual para que la mirada del observador camine por el cuadro.

Para eso es fundamental distribuir formas, tamaños y colores con suma habilidad, poniendo los objetos indispensables, ni más, ni menos, a fin deconseguir ese equilibrio compositivo.

Tengo la certeza que recapacitar de vez en cuando sobre temas ya estudiados con anterioriad no solo sirve para fijar el conocimiento adquirido, sino que también permite ir creando opinión personal.

cuadernos de apuntes para acuarela

Cuando caen en mis manos algunas cartulinas o algunos tipos de papel que, una vez probados para acuarela, no acaban de satisfacerme, suelo esperar a que envejezcan un poco de tiempo y luego los encuaderno, fabricándome cuadernos para bocetos de distintos tamaños.




Suelen ser papeles de grosor o gramaje inferior al óptimo de acuarela para mi gusto, de 180 a 300 g, o incluso papeles de acuarela con los que no me encuentro cómodo.

Así que, antes de tirarlos vírgenes, los utilizo en pequeño formato para apuntes ocasionales, ya sean dibujados o acuarelados.

De cuadernos tamaño DIN A4 de celulosa 90 g, por ejemplo, hago libretas de 1/3 DIN A4 tipo apuntes de corresponsal periodístico, encuadernadas en cartoné, muy útiles para paisaje urbano muy vertical y cómodas de guardar en cualquier bolsillo (ver abajo derecha).

De papel de alfacelulosa, propio para grabado, de color marfil, hago cuadernos apaisados en tamaño DIN A4, encuadernados "a la americana", que soportan muy bien el agua (ver arriba a la derecha).

De cartulinas convencionales y de hojas sueltas recuperadas de cuadernos viejos, realizo cuadernos a la japonesa (ver izquierda).



repaso del dibujo una vez terminada la acuarela

Existen diversas formas y razones que justifican el uso del dibujo una vez terminada una acuarela.

Sin embargo los pintores más puristas no quieren oir hablar de ello. Éstos sólo admiten el trazado original previo y procuran no alterarlo ni eliminarlo posteriormente.

Si estamos pintando una acuarela de formato pequeño es posible que,por exceso de agua, no hayamos controlado el área a colorear.

En este caso reforzar el dibujo a lápiz, una vez seca la acuarela, puede mejorar su aspecto.

Una alternativa que recomiendo solamente para el caso de apuntes acuarelados es el uso de rotulador para perfilar algunas zonas u objetos.

















Otra forma de perfilar cuando se trabaja con tinta soluble de estilográfica no sólo no desmejora la obra final sino que le proporciona viveza.












Una cuarta forma de perfilar el dibujo es trabajar con pastel o cera en el caso que no hayamos conseguido desarrollar una buena acuarela y no queramos destruirla.














cómo pintar zonas blancas con acuarela

Algún navegante le preguntó a la red cómo pintar zonas blancas en acuarela.

Ya he comentado en algún lugar de este blog que la acuarela es la técnica por excelencia de las transparencias y que por tanto debemos dejar que el color del papel, blanco generalmente, "respire".

Para lograr este efecto tan sugestivo, deberemos dejar de pintar algunas zonas del papel, "reservándolas"

Si por algún casual hemos invadido accidentalmente estas zonas a reservar, podremos quitar el color aplicado.

Si una vez seca hay zonas coloreadas que debieron permanecer blancas, podremos "pintar encima", pero ¡ojo! en este caso perderemos la transparencia y dejaremos de ser unos "pure watercolorist", puesto que esta acción es considerada como horrenda por los más puristas acuarelistas.

Te redirijo una actualización de mi blog donde clasifico las diversas formas de conseguir blancos en acuarela: reservas y aplicación de blancos

En la acuarela baños en Chaouen usé determinadas técnicas a modo de muestrario:

La casa de los baños quedó sin ser pintada.

La sombra que produce el tejado vegetal de arriba a la izquierda está rasgado con navaja.

Las letras del rótulo de los baños estuvo reservada con goma líquida para revervar blancos.

El pretil del arandel está pintado con gouache o blanco de china.

El escalonado de primer plano está tocado con  barrita de pastel blanco y algún grafismo, también de primer plano, está hecho con una barrita de creta blanca.

uso de las ceras en acuarela

El uso de las ceras permite obtener dos resultados rápidos e interesantes:

El primero de ellos es la reserva de blancos mediante la aplicación de una barrita de cera de color blanca sobre aquella superficie del papel que debe quedar en blanco.

Al ser la cera inmiscible en agua, ésta "resbalará" sobre aquella cuando estemos aplicando color.

El segundo efecto resulta cuando al final de la realización de una acuarela, y ya seco el papel, nos ha salido como con falta de color, agrisada o poco contrastada en alguna de sus partes.

En este caso podremos aplicar toques rojizos o anaranjados a cualquier objeto que tengamos en primer plano, ya sea con cera o con pastel de color.

Si bien ya no estamos hablando de una "pure watercolor", hemos conseguido salvar la acuarela de su abandono en la papelera.
También existen en el mercado unas ceras denominadas "acuarelables", que aún no totalmente solubles en agua permiten realizar cuanto menos resultados sorpresivos.

Este es el caso de esta acuarela que sobre la factoría Riotinto Minera situada en las Minas de Riotinto realicé hace algunos años como consecuencia de lo que denomino "fiebre minera".
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uso del papel de lija

Tenía esta acuarela realizada como apunte rápido realizado en un viaje de amigos y compañeros de esta afición a la isla de Mallorca.

Estaba descolorida, con poca intensidad de color, así que he decidido "atacarla" para ver cómo se podía mejorar.




Oscurecí sustancialmente la pintura inicial para dar sensación de paisaje marino nocturno y una vez seca la acuarela, lijé la superficie del papel para sacar los reflejos que sobre el agua provocan el faro.

la vista panorámica en el paisaje urbano

Cuando no tengo muchas ganas de empezar una acuarela me dedico a repasar mis acuarelas históricamente almacenadas.

Las primeras acuarelas que tengo están faltas de colorido, motivado por ese miedo escénico que se tiene al comienzo del aprendizaje de esta técnica.

Así que tomo bien humedecida mi caja de acuarelas y aplico color, sin miedo al empaste, encima del aplicado años atrás.

Este es el caso que me ocupa. He trabajado sobre una acuarela realizada hace unos siete años y medio en un entorno rural próximo a mi ciudad de residencia.

Me he dado cuenta que constituye un buen ejemplo para explicar cómo se puede trabajar una vista panorámica de un paisaje urbano.

Cuando se quiere representar una vista panorámica de una ciudad, esto es abarcando un buen número de edificaciones, casi indefectíblemente tendremos que representar tejados de la ciudad.

Lo fundamental aquí es el cambio de colores dentro de una gama similar de todos los tejados, a fín de que la acuarela vibre tonalmente.

Fijando las sombras siempre al mismo lado de las casas lograremos dar la sensación de iluminación lateral.

Los tejados los resolví rápidamente con pinceles planos.

Para que destacasen los blancos típicos de los pueblos andaluces pinté intensivamente el cielo y contrasté la arboleda del primer plano.

marina con cielo nuboso en acuarela paso a paso

A fuerza de repetir el mismo ejemplo pero desde distintas formas de vista, resumo las cuatro fases, paso a paso de esta acuarela de la bahía de Siracusa que me ha servido para otras actualizaciones:

Paso 1: aguada monocolor inicial.




Paso 2: planteamiento general del cuadro, definición del cielo nuboso y trazado cortado del horizonte.




 
 Paso 3: trabajo de algunos oscuros y reflejos acuosos.



  Paso 4: homogeneización de la gama cromática y resaltado de blancos.

Montval 300g. pintado por el reverso 48x36cm.
 

paisaje urbano simple

Dentro del paisaje urbano existen diversas temáticas posibles a desarrollar.

Una de ellas, muy interesante, es la "llamada de lo oriental", evocadora de lo exótico.

La alternativa inmediata que tenemos los que vivimos en el sur europeo es la escapada a los territorios de nuestros vecinos situados aún más al sur, cruzando el Estrecho dirigiendo nuestros pinceles, papeles y colores hacia poblaciones limítrofes de las costas atlántica y mediterránea africanas próximas.


Lo evocador está garantizdo en estas acuarelas realizadas durante una excursión realizada a la ciudad de Chechaouen en febrero del año 2001 por un grupio de acuarelistas andaluces entre los que yo me incluyo.

Una gran ventaja de pintar este tipo de arquitectura es el heho de poder huir de una perspectiva rígida, ya que ayuda el carácter artesanal de la construcción.



Guarro 240g 60% algodón grano grueso 60x25cm
Guarro 240g 60% algodón grano grueso 60x25cm





Titulo esta entrada como "paisaje urbano simple" porque enmarco la escena como si estuviera dentro de un hexaedro o cubo, situándome yo, como observador con la espalda pegada a una cara.

Así, tengo una cara enfrente, dos situadas a izquierda y derecha y otras dos arriba y abajo.

O lo que es lo mismo, escena al frente, limitada por dos fachadas a izquierda y derecha, cielo arriba y suelo abajo.


Guarro 350g 60% algodón grano grueso 70x50cm

Una variante, sería la escena inferior en la que ha desaparecido la fachada lateral derecha, por lo que sólo se puede observar cuatro caras de ese hexaedro o cubo: la superior para el cielo, la frontal para la escena, la lateral izquierda para una fachada y la inferior para el suelo, que esta vez tiene una variante un poco más intrincada con ese escalonamiento.

Es necesario destacar también que en los tres casos he incluido personajes.

En el paisaje urbano, mano del hombre, necesita figuras humanas que le de vida, por contra del paisaje natural que está vivo por sí.


en los jardines del Alcázar

Me incorporé tarde, como casi siempre, a la cuarta sesión de los compañeros acuarelistas sevillanos, que reunidos en este magnífico lugar pasan juntos, con su mayor afición, las frescas horas matutinas del caluroso verano sevillano.


Montval 300 g 100% celulosa 30x24 cm


Podéis ver el trabajo de los compañeros en el  enlace

a vuelta con los colores del parchís

Aunque hice una crítica fuerte a la hora de elegir colores en la paleta con ocasión de mi actualización sobre la paleta de colores, eligiendo una paleta de colores cuasi de parchís, obviando los colores "quebrados", sienas, sombras y sepias, tomando colores rojizos, verdosos, amarillos y azules, o sea, similar a los colores del tablero del parchís, se puede hacer una acuarela "resultona", con grandes contrastes coloristas.

Montval 300 g 100% celulosa 32x24 cm


Es otra forma de trabajo en acuarela, con la que hay que tener cuidado de no agrisar el resultado, ni de "amarronarlo".

Es obvio que esta acuarela no está terminada, porque faltan contrastes importantes y alguna que otra sombra, pero este primer paso sirve para ilustrar la actualización.

En un segundo paso se puede seguir trabajando, perfilando un poco el paisaje urbano teniendo cuidado de no perder la frescura inicial del planteamiento.

los tres colores básicos ¿son suficientes para empezar a pintar en acuarela?

¡En teoría sí, en realidad no!

Son necesarios pero no suficientes.

Ya he escrito sobre la teoría de la luz y el color en una actualización anterior.

También escribía sobre la diferencia entre los colores ideales y pigmentos reales de venta en el comercio.

En esas dos entradas unida a la que denominé en su día "¿cuántos colores debo comprar?" se puede concluir con claridad que trabajar con los tres colores sustractivos primarios es muy difícil, pues cuanto más mezclemos los colores reales más "agrisaremos" la mezcla resultante y de esta forma el resultado cada vez será menos transparente.

Una forma de trabajar, entonces, sería aplicar un color  y una vez seco dar otro encima, haciendo una y otra vez capas superpuestas de colores transparentes, obviando el mezclarlos antes de su aplicación en la bandeja paleta.

Si damos capas sucesivas sin esperar el tiempo necesario, el color previo no estará suficientemente seco y la aplicación del color siguiente se mezclará en la superficie del papel, consiguiéndose un resutado de transparencia intermedio, algo efectista  y de resultado impreciso por ser imposible controlar el nivel de la mezcla y la definición de los bordes.

No obstante recomiendo probar pintar con los tres colores sustractivos primarios y proceder a utilizar posteriormente los que calcules que irás necesitando.

Es preferible comenzar así que comprar una gran caja con un número excesivo de colores, ya que en esta ocasión, además de haber gastado un importe considerable, no sabremos por qué colores empezar.

En definitiva que empezarás por tres colores básicos primarios, pasarás rápidamente a una paleta de siete o nueve colores y te encontrarás cómodo pintando con unos doce o catorce.

bocetos de paisajes en acuarela

 El boceto, que es algo más que un simple apunte, constituye una alternativa más depurada que éste para poder llevarnos grabadas en el papel nuestras impresiones de un paisaje.


Su utilización posterior como base de trabajo de una pintura, ya sea a la acuarela o no, es a mi modo de ver la mejor solución, mejor que una fotografía, puesto que en el proceso de abocetado, primero se hace un análisis de situación para después realizar una síntesis de objetos, formas,  luces y colores.

Este proceso de filtraje permite dotar de personalidad propia,  de forma subconsciente, a nuestra obra.



El tiempo dedicado a la realización de estos bocetos suele ser mayor que el dedicado a la ejecución de  apuntes, por lo que es conveniente hacer una buena elección del motivo y del encuadre o composición, para no desperdiciarlo y disfrutarlo convenientemente.




Con relativa frecuencia, deberemos fijar nuestra atención en un sólo objeto que nos haya subyugado, a fin de colocarlo en la obra final en un lugar preferente, desarrollando un detalle más pormenorizado.





Cuando nos dediquemos a reflejar el paisaje urbano, dado que podemos complementarlo con alguna que otra fotografía de apoyo, no tenemos por qué ser muy exigente en el mantenimiento de las proporciones o de la perspectiva.

El tiempo dedicado a una observación de la iluminación general y por tanto del color, nos será más útil.




En otras ocasiones una síntesis excesiva puede dificultar la realización a posteriori de un paisaje realista...  ¿posibilitando quizás una abstracción?

el boceto original y su acuarela


Solo los acuarelistas muy experimentados son capaces de pintar una acuarela "a la prima", sobre todo si se aborda el trabajo sin interiorizar previamente el modelo a trancribir.

Incluso éstos, no pueden garantizar el éxito al completo.

Reducir las posibilidades de fracaso es una norma que se debe acometer, por lo que el realizar un apunte, "in situ", para colorearlo posteriormente y poder analizar, tranquilamente, cómo abordar el trabajo final, constituye una obligación para mí.
  
 



Guarro 240 g. 60% algodón grano fino 50x35 cm


el tono general en acuarela

Si al pincel, una vez humedecido, le añadimos un color, podremos, además de humedecerla, homogeneizar la superficie del papel, eliminando parte del apresto, encolado inicial que algunos fabricantes aplican para protegerlo hasta su utilización, como para proporcionar un tono general de color, ya sea cálido o frío, que nos servirá de base para la realización de la acuarela posterior.



A mí personalmente, me gusta dar una aguada cálida, de siena natural o de amarillo de Nápoles para proporcionar calidez a los previsibles "blancos" de las nubes de los cielos en paisajes nubosos, ya sean naturales o urbanos.

No hay que olvidar nunca reservar sin aplicar esta aguada en aquellas zonas del papel que vayan a recibir edificios blancos u objetos principales que requieran el máximo contraste lumínico y que por tanto deberán permanecer en blanco en alguna parte específica.

De no respetar esta regla, habrá que utilizar con posterioridad otro método de reserva y aplicación de blancos


 

sombras en el paisaje urbano

Esta vista de la calle San José con la iglesia de San Nicolás al fondo es un buen ejemplo para desarrollar el tema de esta actualización.


Guarro 240g. 60% algodón  grano fino 50x35cm


Obsérvese que las sombras "propias", aquellas de las fachadas que no reciben luz, son tonales, es decir, de la gama cromática del color propio de la fachada.

También es de destacar que las sombras "proyectadas", las que reciben las fachadas iluminadas como consecuencia de la interposición entre estas y el foco de luz de otros cuerpos, en este caso edificios enfrentados, son cromáticas, es decir, del color complementtario del color propio de la fachada que recibe las sombras.

Esta composición de sombras, resulta más "realista" que las enunciadas en la primera imagen de mi actualización sobre sombras tonales y cromáticas combinadas en el paisaje urbano. Allí, en esa primera  imagen, las sombras propias eran fríamente cromáticas, relizada con colores complementarios, no existiendo sombras proyectadas.


reflejos nocturnos en el agua


El agua tiene el color de la luz que refleja, es decir, refleja la luz que le incide, tamizada por el color de las sustancias en suspensión o disueltos en ese agua.

Así ante un paisaje nocturno, lacustre o marino, tendremos que contar con algún tipo de iluminación para poder discernir algo, iluminación natural como la Luna o artificial de alumbrado exterior  interior de los edificios o embarcaciones próximas.

Esta iluminación, supuestamente débil provocará sombras igualmente débiles y se reflejará sobre la superficie acuosa.

Dada esta escasa iluminación ambiente, el fenómeno de la refracción no se apreciará, pues la porción de agua que no refleje luz alguna quedará oscura y nada transparente.

Los ejercicios que muestro a continuación están realizados en una noche de luna llena, en uno de mis primeros veranos pictóricos, en una localidad marítima próxima a la ciudad donde resido.

Guarro 240g 60% algodón grano grueso 40x30cm

El primero está realizado con alguna penumbra del crepúsculo ya que se puede observar todavía algún color cálido de la orila de la playa.


Guarro 240g 60% algodón grano grueso 40x30cm

El segundo ejercicio representa ya una hora más tardía, con algunas sombras nocturnas y reflejos sobre el agua.


el horizonte en las marinas en acuarela

En las marinas, pintar el horizonte de forma rectilínea es casi una obligación.

Se trata del único paisaje donde es fundamental mantenerlo lo más recto posible y por supuesto horizontal.


Existen, al menos, dos procedimientos, además del uso de una regla, para trazar rectas en acuarela.





Uno de ellos es mediante el uso de cinta de enmascarar o de carrocero, que se pega al papel cuando éste está seco.





El otro procedimiento se puede usar el el trabajo en húmedo y consiste en absorber color húmedo con una tira de papel de celulosa, provocando un corte de forma intencionada lo más recto posible.


Montval 300g. pintado por el reverso 48x36cm.


la aguada inicial en acuarela


La aguada inicial en acuarela tiene, al menos, un doble sentido. 

Permite en primer lugar eliminar la capa de apresto o cola que algunos fabricantes de papel le añaden en su superficie para proporcionarle un acabado final que le proteja durante el tiempo que transcurra hasta su utilización.


1) aguada realizada con amarillo de Nápoles

Sirve para que al humedecer el papel, éste ceda, dando de sí, permitiendo fijarse al tablero soporte, para una vez fijado, al secarse y perder volumen quede  perfectamente estirado.

En segundo lugar, si al pincel, una vez humedecido, le añadimos un color, podremos homogeneizar la superficie del papel, tanto en el encolado inicial, como en un tono general de color, ya sea cálido o frío.






2) encima traajo con los colores deseados.

Una tercera utilidad tiene esta aguada inicial cuando usamos grandes formatos en hojas sueltas:

Dado que el papel tiene tendencia a "dar de sí" cuando se moja, es una maniobra necesaria para fijarlo posteriormente a una superficie de trabajo, que posteriormente, esperando su secado parcial, queda perfectamente estirado y listo para ser trabajado.




Personalmente, solo estiro el papel humedeciéndolo previamente cuando trabajo en formatos de 70x50 cm. o superiores, siempre que sean hojas sueltas.

En el resto de los casos casi siempre humedezco con un color de base después de haber sujetado el papel con cinta de carrocero.


 
3) finalmente homogeneizo colores nuevamente y rescato blancos.






 

formas de trabajo en acuarela



La acuarela es una técnica pictórica que usa el agua como medio de plasmar el color sobre el soporte.

El agua debe estar presente por lo tanto en el color. Éste debe estar lo suficientemente pastoso como para poder ser utilizado en esta técnica húmeda.

Controlar la cantidad de agua en contacto con el color es fundamental para conseguir un resultado satisfactorio.

El ejercicio que presento a continuación es útil para saber cómo trabajar en función del efecto que se desea conseguir. 


Consiste en usar más agua además de la usada para humedecer el color, en el soporte papel y en el pincel, cargándole agua a éste y no dejándolo solamente húmedo.

Estas dos acciones se podrán realizar simultánea o individualizadamente.


La primera imagen representa el efecto denominado "seco sobre seco": el pincel humedecido y muy escurrido se carga de pintura pastosa y se aplica sobre el papel seco.

Se puede observar la dirección de las pinceladas:

La figura de la izquierda se ha realizado trazando una primera de arriba a abajo y se le ha superpuesto otra de izquierda a derecha;

La figura de la derecha se ha conseguido superponiendo varias capas de arriba a abajo.

Hay que notar que la pincelada está totalmente controlada y claramente se corresponde con el "efecto frotis" de las técnicas al óleo o acrílico.

Se utiliza para dar texturas, aprovechando el tamaño de grano del papel, al final de la realización del trabajo, ya que si se realiza al principio, cada vez que se aplique agua encima para continuar pintando, se perderá ese efecto frotis.


La segunda imagen se corresponde con el trabajo opuesto, conocido como "húmedo sobre húmedo", en el que, manteniendo las mismas dirección y superposición de pinceladas, el color fluye y se "desparrama" por el papel, que no solo tiene su propia agua sino que absorbe la correspondiente al pincel mezclada con el color.

Resalta cómo la pincelada no ha sido controlada, consiguiéndose un efecto de libertad, soltura o frescura.

Se utiliza para trabajar cielos con efectos atmosféricos, para dar sensación de movimiento o para desdibujar contornos en segundos planos y lejanía.

En esta ocasión hay que ser muy cuidadoso y procurar cargar con todo el color de una vez, ya que de lo contrario aportaremos un exceso de agua en aplicaciones posteriores, con resultado deplorable, pues este color terminará muy ténue y agrisado si hemos partido de mezclar varios.


La aplicación "húmedo sobre seco" persigue teñidos del papel de forma uniforme.

Para que no quede una aplicación plana se debe aprender a realizar degradados, mediante la combinación de esta forma de aplicación con la de húmedo sobre húmedo.

Se puede observar que en este caso ha aparecido un corte en la figura de la izquierda, cuya causa ha sido la acumulación de carga pictórica al final de la pincelada y antes de levantar el pincel.

Si se acumula en exceso terminará provocando los tan temidos cortes tipo coliflores.

Trabajar esta forma de aplicación con soltura sirve para dar aguadas de tono general como inicio de nuestros trabajos, pero, eso sí, con menos carga de color que la aquí representada.


El trabajo en "seco sobre húmedo" es quizás el que debemos usar más comúnmente, pues se parte del papel humedecido, después de haberlo mojado para su estirado y fijación, haberle dado una aguada inicial con color para proporcionar un tono general de color o un lavado para retirar parcialmente el apresto.

Resulta interesante el control que se puede conseguir con las pinceladas, pues permite el degradado por simple variación de presión del pincel sobre el papel, además de poderse aplicar colores de forma superpuesta para que éstos se fundan parcialmente, consiguiéndose  mezclas vibrantes más atractivas que si se realizan en la paleta.

La superposición de colores debe realizarse con conocimiento, sabiendo qué colores pueden colocarse unos encima de otros, puesto que el resultado no siempre es el mismo.




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