el raspado con papel de lija


Ya en una de mis primeras actualizacones escribía sobre las distintas formas de reservar blancos existentes en la técnica de la acuarela.

Cuando ya es tarde, es decir, cuando hemos aplicado color y lo queremos quitar si la acuarela está seca, podemos lavarla, pero es casi imposible que el papel consiga su blancura inmaculada.



lijado sobre papel de grano grueso con alto porcentaje de algodón

Debemos, pues, esperar que se seque y tan solo nos queda levantar el color con medios destructivos: ya sea con una cuchilla o con una navaja, ya sea con papel de lija. 

Un buen trozo de papel de lija grueso, por ejemplo del número cuatro para madera (número cincuenta según otros fabricantes), aplicado a zonas del papel, permite levantar blancos del papel.

Es aquí, en este momento, cuando además de la calidad, el tamaño de grano del papel juega un "papel" importante, valga la redundancia.

El papel de grano grueso con porcentaje importante de algodón es el que mejor se comporta ante tamañas agresiones: el resultado da blancos dispersos y de parecido aleatorio, según la distribución del grano.


Sin embargo, el de grano fino, en este caso se comporta peor. El raspado es total.

Y es el de celulosa el que no consigue "mantener el tipo", desgarrándose a la primera.

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