el pincel plano de dos centímetros en el paisaje urbano



Un fiel amigo al trabajar el paisaje urbano es el pincel plano.

Fuenteheridos
Arches 300g 100% algodón 50x35cm



Trabajando con formatos de 30x24 cm y superiores, es un aliado para trazar líneas de esquinas de fachadas y tejados.

Las acuarelas que presento aquí constituyen dos trabajos rápidos realizados mientras esperaba que se secara parcialmente un trabajo principal.

Relizadas in situ, se corresponden con dos lugares donde nos hemos reunido en alguna ocasión el grupo de acuarelistas cotidianos de mi localidad.

Tienen en común el trabajo casi exclusivo de pincel plano, muy útil a la hora de perfilar planos.









Es interesante observar el trabajo libérrimo realizado para definir rápidamente los planos de las fachadas y por tanto los volúmenes poliédricos.

También es conveniente remarcar la reserva de blancos realizada en algunas fachadas, no habiéndose aplicado color alguno.







continuando con el paisaje urbano

En  la actualización anterior sobre primeros pasos con el paisaje urbano comentaba  la ayuda que proporcionaba el empezar a plantear el dibujo de edificios a base de figuras planas elementales, triángulos, rectángulos, cuadrados y algún que otro rombo o romboide.

molino Benarosa
Arches 300g grano grueso 100% celulosa 50x20cm
En ese mismo trabajo se puede observar que el día estaba nublado, por lo que sin advertirlo previamente, había eliminado una dificultad añadida como lo es la representación de las sombras.

Se planteaban algunas de éllas insinuadas en las paredes del molino justo debajo de las vertientes de los tejados.

En el caso que nos ocupa ahora, se observa cómo podemos "sombrear" determinadas fachadas, de hecho lo hago coloreando con intensidad, para ver el resalte de los blancos en aquellas paredes del molino que no están en sombras, siendo iluminadas de forma plana por la luz incidente.

Avanzar en el estudio geométrico de la iluminación es casi más tedioso que el estudio de los tipos de representación espacial en el plano, objeto de la teoría de la geometría descriptiva.

Cuando abordemos un paisaje urbano iluminado por la luz solar, debemos "clavar" las sombras inmediatamente después de plasmar el dibujo y antes de acuarelarlo.

Esta tarea se deberá realizar con una suave capa de aguada de color frío, bien azulado, bien levemente violeta, o incluso rara vez verdosa.

La razón es bien sencilla: el sol pasa a una velocidad de 40.000 Km. cada 24 horas (velocidad de rotación de la tierra).

Si empezamos a pintar sombras con detenimiento por un lado del cuadro, cuando estemos en el otro extremo con toda certeza las primeras sombras pintadas ya no se corresponderán con las del momento actual.

Y todo ello sin contar con las variaciones de luminosodad que nos imprimen las nubes en movimiento.
     

primeros pasos con el paisaje urbano

Iniciarse en el paisaje urbano es una actidud más que una especialidad.

Significa pintar cosas artificiales, no "naturales", costruidas por la mano del hombre.

molino Beanarosa
Fontenay 300g 100% algodón 50x35cm
Si además incluimos personas, inferimos a nuestra pintura "vida propia".

Un  paisaje urbano sin gente es, en mi opinión, un paisaje urbano desolado.

Sólo encontraremos paisaje urbano sin ambiente humano en nocturnos, o con luces a primeras horas de la mañana, o una mañana de domingo como ya nos sugirió Edward Hopper.

Por lo tanto debemos irnos acostumbrando a pintar gente para dinamizar nuestras ciudades.

Aquí empezaremos por la primera fase de aproximación al paisaje urbano.

Acostumbrados a pintar algo de paisaje "natural", el mejor inicio es incluir en éste formas geométricas sencillas que nos permitan ensayar determinados tipos de construcción.

Hay que tener presente el cuidado relativo que debemos dedicar a la perspectiva pues tratamos con formas geométricas conocidas que estamos muy acostumbrados a ver, por lo que las tenemos bien interiorizadas.

De todas formas tenemos efectos paliativos para eludir los estrictos cánones que nos impone la teoría de la perspectiva cónica, según ya comenté en mi actualización denominada "perdiendo el respeto a la perspectiva".

Se puede observar que he dibujado prácticamente el contorno de la edificación y que tímidamente he insinuado algunas sombras.

Lo he hecho así para ir, paso a paso, explicando en otros ejemplos fases más elaboradas de trabajo en los motivos urbanos.

segundo uso del papel de acuarela



Siempre me ha gustado aprovechar los papeles de acuarela por  su reverso cuando el resultado de su anverso no ha sido aceptable y ni en una segunda fase ha resultado plausible o posible su recuperación.

La premisa principal es no dedicar estos formatos a un trabajo definitivo de acuarela, sino que su aplicación la reservo para bocetos y ensayos de color.

Estos papeles normalmente los corto para confeccionar cuadernos encolados de menor formato, haciendo con los restos de los recortes blocs más pequeños encuadernados en hojas sueltas con taladros y anillas.

Nunca pues había encuadernado en sentido estricto ningún formato.

"Bicheando" el otro día por la Web me picó la curiosidad de saber cómo se encuaderna, así que aquí estoy con mi primera encuadernacíón.


 
"estanque en el Alcázar"
cuaderno emilio 130g 100% celulosa 21x15cm



cuaderno emilio

 












A partir de papeles para dibujo y bocetos, algo de cartón, papel kraft publicitario, cuerda de cáñamo, cola blanca y ganas, he realizado mi primera encuadernación "a la americana". ¡Veremos cuánto dura!, porque alguna chapucilla tiene, que yo lo sé.

Lo he estrenado con un aguatinta de un estanque en el Alcázar de Sevilla.

Os presento el trabajo porque estoy orgulloso de él.

matices sobre aguatintas monocolor

painting watercolor pintar acuarela primeros pasos pincel brush hake petit gris sketch Normalmente cada vez que paseo mi cuaderno de viajes llevo presente la pluma estilográfica cargada con tinta sepia y un pincel que, humedecido, aplico posteriormete para dejar fluir la mezcla resultante por la superficie del papel soporte.

En mi actualización denominada el boceto previo,  donde aplicaba el pincel de agua, comentaba que el uso de un pincel humedecido en vez de aquél podría traer sorpresas.

Pues bien aquí presento dos sorpresas que me ocurrieron por motivos diferentes:

La primera de ellas está reflejada en esta aguatinta relizada en un nocturno mientras cenaba en una plaza cerca de S. Ignacio de Loyola en Roma. Absorto con la aguada, mojé el pincel convencional en los restos de la copa de vino tinto de forma no premeditada.

Se puede comprobar que el transcurso del tiempo ha oxidado los colores del vino tinto, matizando la tinta sepia, curiósamente más rojiza.

La segunda sorpresa fue más bien intencionada.

Estando merendando, sentado en una cafetería frente a Sta. María Novella, lo único que tenía a mano para mojar el pincel era un capuccino.

Se pueden observar los matices cremosos y dulces en esta aguatinta.

el raspado con papel de lija


Ya en una de mis primeras actualizacones escribía sobre las distintas formas de reservar blancos existentes en la técnica de la acuarela.

Cuando ya es tarde, es decir, cuando hemos aplicado color y lo queremos quitar si la acuarela está seca, podemos lavarla, pero es casi imposible que el papel consiga su blancura inmaculada.



lijado sobre papel de grano grueso con alto porcentaje de algodón

Debemos, pues, esperar que se seque y tan solo nos queda levantar el color con medios destructivos: ya sea con una cuchilla o con una navaja, ya sea con papel de lija. 

Un buen trozo de papel de lija grueso, por ejemplo del número cuatro para madera (número cincuenta según otros fabricantes), aplicado a zonas del papel, permite levantar blancos del papel.

Es aquí, en este momento, cuando además de la calidad, el tamaño de grano del papel juega un "papel" importante, valga la redundancia.

El papel de grano grueso con porcentaje importante de algodón es el que mejor se comporta ante tamañas agresiones: el resultado da blancos dispersos y de parecido aleatorio, según la distribución del grano.


Sin embargo, el de grano fino, en este caso se comporta peor. El raspado es total.

Y es el de celulosa el que no consigue "mantener el tipo", desgarrándose a la primera.

pinceles de bolsillo y de viaje

Existe una variedad suficiente de pinceles de viaje que se adaptarán perfectamente a los formatos medianos y pequeños.

La diversidad es lo suficientemente amplia hasta para encontrar pinceles planos.





Al ser más caros que los pinceles convencionales están menos difundidos, pero sí que son "cariñosos", por lo que es muy aconsejable contar con alguno de ellos en nuestra colección.

Sin por algún casual necesitamos dar aguadas extensas y no es posible con este tipo de pinceles, siempre podremos tener un trocito de esponja para suplir las carencias que puedan tener estos pinceles por su delgadez.
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